Un hombre de Penticton, cree que las imágenes que tomo en México en la década de los años 70, podrían dar una ligera explicación al misterio del Ogopogo. Warren Linklater viajaba con su esposa Lorna en caravana, siguiendo una ruta por el Golfo de México. Su idea era cruzar el río cerca de Veracruz, pero sus planes se hicieron añicos cuando al llegar descubrió que el transporte marítimo había sufrido un accidente y estaba fuera de uso. Esto les llevo a visitar la pequeña ciudad de Tecohitla, a unos 240 kilómetros de Veracruz.
La ciudad era bastante pequeña, pero tenía un pequeño museo de pesca muy interesante. “Entre muchas especies de animales marinos, tenia una cosa que nadie sabia exactamente que era”. L agente del museo, explico a Linklater que el cráneo que estaba viendo había sido cortado con una radia de un espécimen que media unos 12 metros de longitud. Mientras que el cráneo lo conservaron, el resto del cuerpo fue arrojado al mar. Al vislumbrar el cráneo, Limklater cree que de alguna manera el cráneo, junto con las cavidades oculares de casi medio metro de diámetro, y su hocico grande y pronunciado, podría esta relacionado de alguna manera con una criatura local conocida como el Ogopogo.

Imagen de Linklater
Contra esto, Ellen Pedersen, funcionaria del departamento de biología de la Universidad de Okanagan, afirmo que lo más probable es que el cráneo perteneciera a una especie de ballena jorobada. Pedersen tiene un master en biología marina por la Universidad de Delhouise, señalo que la gran protuberancia en la parte posterior del cráneo es característico en el cráneo de los mamíferos, así como el hocico largo y pronunciado que también es característico de esta especie. “Además, la carencia de fosas nasales en la parte superior del cráneo descarta que se algún tipo de reptil. Lo único que no encaja, es el tamaño de 12 metros de largo del cuerpo, al menos yo no he escuchado nunca algo parecido”, explicó Pederson.

Imagen de un cráneo de Ballena Jorobada
Lejos de toda duda, y tendiendo en cuenta lo borrosa que es la imagen, y la carencia de partes del craneo como la quijada inferior, “es difícil saber que es lo que estamos viendo en la imagen. No es un fósil, eso seguro, y no existe realmente nada tan grande en el mar salvo una ballena”, expresó la bióloga.
La comparación con ambos cráneos se muestra en las imagenes adjuntas. Existen diferencias notables, pero la explicación de la ballena jorobada es la mas factible, al menos en teoría.