Los vecinos que viven cerca de la zona de La Campa, en Aller, ya no se atreven a pasear con tranquilidad. Los Bomberos y los guardas de la Consejería de Medio Ambiente confirmaron ayer a este diario la presencia en la zona de varios enjambres de avispas de un tamaño muy superior al normal, de una especie conocida como «avispa argentina». Los Bomberos fueron requeridos para eliminar uno de estos enjambres, que se había instalado en una cuadra de la zona situada a menos de un kilómetro del barrio de Nuevo Oyanco. Acompañados de un apicultor, los Bomberos tuvieron que abandonar su propósito de eliminar el enjambre por las advertencias del experto en insectos, que constató la mayor peligrosidad de esta especie de avispa sudamericana en comparación con sus congéneres europeas.
La primera evidencia de la presencia de estas «avispas argentinas» se detectó en La Campa, cuando el propietario de la cuadra, Jaime García, se dedicaba a limpiar uno de los abrevaderos. García relató que fue atacado por las avispas, que le propinaron picotazos en la cabeza y el tórax. El propietario de la finca tuvo que ser asistido en el centro de salud debido a los fortísimos dolores de cabeza que le produjeron las picaduras. «Tuvieron que inyectarme tranquilizantes para mitigar el dolor», relató este minero prejubilado, residente en Felguerúa, que describe a los insectos que lo atacaron como «cuatro veces mayores que las normales». «Salí corriendo de la finca», continuó García, «tan rápido como pude, y a pesar de ello me picaron al menos media docena de veces», concluyó el propietario de la finca en la que aparecieron los insectos. Ahora sospecha que puede haber más enjambres.
Hasta el momento se desconoce la procedencia de esta especie de avispa, pero las primeras hipótesis apuntan a que podrían haber llegado en las maderas de embalaje de algún tipo de mercancía. Hasta la cuadra en la que se encontró el primer enjambre se desplazó un operario de la Consejería de Medio Ambiente, que hizo fotografías de la zona y de los insectos, con el fin de identificar con exactitud la especie a la que pertenecen, para tratar de hallar a un experto que sea capaz de recoger sin peligro los nidos.
Fuente Original LNE.ES